Fidel Pagés Miravé

Hoy vamos a rescatar del olvido a un español del siglo XIX cuya contribución a la ciencia ha salvado millones de vidas, nos referimos a D. Fidel Pagés Miravé, el cual se suma a los más  Grandes Inventores Españoles de nuestra historia.

Nació en Huesca el 26 de enero de 1886 , hizo los estudios secundarios en Huesca, estudiando la carrera de medicina en la Universidad de Zaragoza, donde recibió su título en medicina y cirugía con honores (1908). El mismo año ingresó en el cuerpo médico del ejército, siendo enviado a Melilla con el rango de segundo oficial médico. Después de ser ascendido en 1911 a primer oficial médico, sirvió en Tarragona, Toledo, Madrid (donde obtuvo el doctorado), Ciudad Real, y de nuevo en Madrid.

En 1885, el neurólogo neoyorquino James Leonard Corning administró una dosis de 1,3 milímetros con un pequeño porcentaje de cocaína, el único anestésico local de fácil acceso entonces, bajo las vertebras dorsales de un perro. Fue la primera vez que se insensibilizó la zona espinal en un animal.

Casi cuarenta años después, el cirujano y militar Fidel Pagés Miravé, conceptualizó y desarrolló la anestesia epidural, un medicamento que bloquea las terminaciones nerviosas de la médula espinal.

La epidural consiguió adormecer de forma segura la zona inferior del cuerpo, lo que permitió disminuir el dolor durante las cirugías y las contracciones de los partos. Un siglo después, el fármaco sigue siendo esencial en los hospitales.

Los beneficios de la solución de Pagés son de sobra conocidos en todo el mundo. No así su descubridor, quien, como tantos otros, fue olvidado por el mundo científico. Los pormenores de su gran descubrimiento fueron publicados en 1921 en «Revista Española de Cirugía», publicación que él mismo fundó y que sirvió de base para posteriores investigaciones médicas. Sin embargo, sus artículos no fueron traducidos, por lo que apenas consiguieron salir de España.

Desde 1920 fue asignado al Hospital Militar de Urgencia de Madrid, aunque también estuvo destinado brevemente en Melilla en 1921 como consecuencia del desastre de Annual. En 1922 fue ascendido a Comandante Médico.

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El 21 de septiembre de 1923 murió en un accidente de tráfico mientras volvía a Madrid desde sus vacaciones en Cestona (Guipúzcoa), a la altura de Quintanapalla (Burgos), en la llamada cuesta de la Brújula.

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Los restos son trasladados a Madrid el día 23 por ferrocarril hasta la estación del Norte, desde allí son trasladados entre una gran multitud hasta el Cementerio de San Lorenzo donde es enterrado. La muerte de Pagés deja inacabada su obra científica y por desarrollar una prometedora carrera de cirujano.

Su trabajo pronto fue olvidado, entre otras razones por no ser traducido, de modo que cuando en 1931 el cirujano italiano Dogliotti presentó la anestesia epidural, la cual había descubierto independientemente, recibió el crédito de su descubrimiento. Solamente con el paso del tiempo, una revista científica argentina reivindicó la autoría del médico español, que fue entonces reconocida por Dogliotti.

Posteriormente, ya desde 1932 numerosos científicos recordaron que el verdadero descubridor de la anestesia epidural fue Fidel Pagés, suponiendo el reconocimiento final por toda la comunidad científica internacional.

En 1936 la viuda de Pagés, Berta Bergenman, contrajo segundas nupcias con un inspector de policía llamado Corrales Guerrero. Al inicio de la Guerra Civil detuvieron a toda la familia, fusilando al inspector Corrales en los primeros día de agosto. Doña Berta temiendo por la vida de sus hijos, encarcelados con ella en la “Checa” en que se convirtió el cine Europa, consiguió hablar con el Comisario Político responsable de su seguridad. Al explicarle que los hijos que ella tenía no eran de su actual matrimonio sino de su anterior marido el doctor Pagés, el Comisario Político ordenó la inmediata puesta en libertad de toda la familia. Pagés había sido el cirujano que le curó las graves heridas que sufriera en la Guerra de Africa de 1921.

En memoria de Pagés, la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) concede cada dos años el premio que lleva su nombre desde 1957.

Además, el Ministerio de Defensa español creó en junio de 2007 el Premio a la Investigación en Sanidad Militar Fidel Pagés Miravé.

Una última curiosidad, en el número 13 de la calle Infantas de Madrid encontramos desde el 20 de octubre de 2015 una placa del Ayuntamiento de Madrid que nos recuerda que en esa casa vivió el cirujano Fidel Pagés Miravé.

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