Ruta Áticos Gran Vía (II)

Y de repente salió el día perfecto para hacer la Ruta de Áticos de la Gran Vía, si, porque si hay que elegir quién no se quedaría con un día que hace 22º y con un ambiente perfecto.

Si además te llevan a recorrer algunas de los áticos más alucinantes de la ciudad, pues miel sobre hojuelas.

Y eso es lo que hicimos desde primera hora, ir visitando algunas de las terrazas desde donde la perspectiva de la ciudad cambia totalmente y se descubre un nuevo Madrid que incluso llega a costar conocer.

Además, con la suerte de poder observar la Gran Vía desde diferente ángulos y de manera privilegiada.

Sensaciones especiales que hemos podido disfrutar en cada momento tocando el cielo de Madrid en un ambiente relajado, distendido y repleto de anécdotas.

Si a esto le unimos que hemos dado a conocer todos los secretos de la mitología de las alturas, ésta ruta se convierte en un recorrido único que a día de hoy nadie más que nosotros puede ofrecer.

Gran colofón para una temporada increíble, lleno de sobresaltos pero que sin duda nos ha hecho crecer como nunca antes lo habíamos hecho.

Ruta Áticos Gran Vía (I)

Pocos lugares te proporcionan una visión más increíble de Madrid que la que se observa desde sus terrazas, y si no que se lo digan a las personas que nos acompañaron en nuestra Ruta de Áticos de la Gran Vía.

Más de 20 áticos existen hoy en día en la Gran Vía y se hace difícil elegir cuál de ellos tiene la mejor vista porque todos tienen una imagen que los distingue del resto, convirtiéndoles en lugares mágicos.

Además, al situarse en ubicaciones tan distintas, nos proporcionan estampas muy variopintas, llenas de encanto que nos invitan a disfrutar de las vistas a cada momento.

Y es que al haber tantos, hay que conocerlos a todos para conseguir daros a conocer los más espectaculares, que en la mayor parte de las ocasiones no suele ser el más caro ni el que más está de moda.

Si a todo esto le unes las impresionantes figuras que nos vamos encontrando que casi puedes tocarlas, la sensaciones son cada vez más intensas.

Hasta llegar al momento que el atardecer y la mitología se unen para crear la atmósfera perfecta que todo lo impregna y que hace que ese día lo recordemos por mucho tiempo.

Una pasada de ruta, a la altura de los propios áticos, esos con los que casi puedes tocar el cielo de Madrid.