El efecto Ponzaning

Ponzaning: palabra que define la eclosión de una barriada, creado hace años por los restauradores de la zona para referirse a la acción de tomar el vermú, comer, cenar o beber en esta calle. “Hacer un ponzaning es una moda, una filosofía, compartir, beber, comer, reír…”

De esta manera podríamos definir el punto al que ha llegado el éxito sin precedentes de la calle Ponzano, la cual aglutina en poco menos de un kilómetro, la friolera de 72 bares, ocupando éstos uno de cada dos locales existentes en la calle.

Y es que desde que das el primer paso en la calle ya te empiezas a encontrar bares para todos los gustos, desde los más tradicionales a los más cool, desde las bebidas y comidas más simples a los platos más sofisticados, una increíble oferta adaptada a toda persona mayor de edad.

Es difícil establecer el momento exacto en el que Ponzano empezó a convertirse en un potente polo de atracción, pero Sudestada marcó un hito. En 2005, este restaurante abrió sus puertas en el 85 de Ponzano, una vía que contaba con tradición tabernera, pero fuera de las zonas más concurridas de la capital. Enseguida, se convirtió en un lugar imprescindible y muy recomendado.

En 2013, aterrizó en la vía la Academia de Despiece y su original Sala de Despiece (una mezcla de cena y masterclass de gastronomía). Dos años después abrió La Contraseña y en 2016 la calle se consolidó al convertirse en parte de las fiestas del Carmen (una tradición en el distrito que este año se celebran del 5 al 14 de julio).

Las tapas son quizás las grandes protagonistas en esta ya considerada «gastostreet«, de modo que nada como degustarlas en estos bares seleccionados y darle un gusto al paladar en estos restaurantes.

Es alucinante ver que encima, en algunos de ellos, los que están más de moda, se hacen colas para entrar, y eso que los precios distan mucho de ser populares, pero ya se sabe, antes muerto que sencillo.

Eso si, nosotros, como fieles defensores de aquellas Tabernas de antaño, seguimos disfrutando de bares como El Doble, El Bar Ponzano o la Taberna de Alipio Ramos.

Siendo sinceros y partiendo de que nosotros huimos de las aglomeraciones y de los sitios chips, os recomendamos que no perdáis de vista los bares y tabernas de la calle principal, Santa Engracia, son una pasada, no están tan masificados y existe una gran variedad de oferta gastronómica de primer nivel.

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